¿Escribir en compañía nos hace más creativos?
Qué muestran los estudios sobre compartir ideas al escribir, la creatividad en grupo y los límites de sus conclusiones.
Escribes: «Un billete mojado se seca sobre la mesa». La siguiente persona lee ese verso y lleva el billete a una historia que no se te había ocurrido. Esa es una de las gracias de escribir en compañía: una idea ajena puede cambiar el rumbo de la tuya.
Pero ¿la escritura colaborativa nos hace más creativos? La investigación ofrece una respuesta prudente. Muestra cómo las personas desarrollan y transforman ideas juntas. No demuestra que escribir un poema entre varios aumente la creatividad general de cada participante ni que un grupo siempre produzca un texto mejor.
Qué ocurre cuando escribimos juntos
Eva Vass y sus colegas observaron durante un año a niños de 7 a 9 años que escribían creativamente en aulas inglesas. Grabaron a 13 parejas en varias ocasiones. Los niños proponían imágenes, recogían palabras del otro, se reían, discrepaban y volvían a lo que ya habían escrito. En algunas parejas, las ideas aparecían incluso mientras ambos hablaban a la vez (Vass et al., 2008).
Es una observación detallada del proceso, no una competición entre parejas y autores individuales. La mayoría de los trabajos eran relatos de primaria. El estudio no permite saber si los adultos se vuelven más ingeniosos después de escribir unos cuantos poemas juntos.
Otra investigación sobre escritura infantil describe cómo una conversación se convierte en un texto común: alguien propone algo, otra persona lo cambia y la versión final ya es de ambos (Rojas-Drummond et al., 2008). Explica una sensación conocida: «Yo no habría escrito eso, pero ahora sé cómo seguir». Se estudió a escolares que creaban historias multimedia, no a personas jugando a Rhyma.
También hay un estudio sobre poemas. En aulas finlandesas, 97 estudiantes de séptimo curso escribieron a solas y en pequeños grupos en línea. Solían disfrutar más al escribir juntos y decían que así encontraban ideas con más facilidad. Al escribir solos sentían más libertad para hablar de sus sentimientos. El estudio recogió esas opiniones y comparó los poemas; no midió si su creatividad general había aumentado. Tampoco contó con un grupo de control (Kangasharju et al., 2024).
¿Tiene un grupo mejores ideas?
No siempre. Un metaanálisis de estudios sobre lluvia de ideas comparó grupos que hablaban en voz alta con el mismo número de personas trabajando por separado. Al reunir las propuestas individuales, aparecían más ideas y estas recibían mejores valoraciones de calidad (Mullen, Johnson y Salas, 1991). Cuando todos esperan su turno, algunas ocurrencias se pierden.
También importa cómo se colabora. Una revisión de estudios sobre lluvia de ideas electrónica encontró que los grupos en línea producían más ideas que los grupos que conversaban cara a cara. Frente a las personas que trabajaban solas, el resultado dependía del tamaño: los grupos grandes en línea tenían ventaja; los pequeños, no (DeRosa, Smith y Hantula, 2007).
Esos estudios contaban ideas para tareas de lluvia de ideas, no evaluaban poemas. Más ideas no garantizan un verso mejor. Sí recuerdan que cada persona necesita un momento para apuntar lo que piensa antes de olvidarlo.
¿Ayuda escribir juntos a escribir mejor?
Hay datos de aulas de segundas lenguas. Un metaanálisis de 33 estudios encontró que los textos escritos en colaboración eran, de media, más correctos que los individuales. En otra comparación, quienes habían escrito antes con otras personas obtuvieron mejores notas en un texto posterior escrito a solas. Los demás resultados fueron inciertos y algunos diseños de estudio redujeron la confianza en las conclusiones (Elabdali, 2021).
La corrección gramatical y la nota de un trabajo de clase no miden la originalidad. No podemos trasladar estos resultados a la poesía ni prometer que todos desarrollarán su creatividad.
Probad con cuatro versos
Para notar el proceso, acordad escribir cuatro versos con un amigo. La primera persona parte de algo corriente: un billete mojado, una taza sin asa, una parada de autobús vacía. La segunda ve solo ese verso y añade el suyo. Después cambiáis otra vez. Dejad las palabras del otro tal como están hasta el final.
Al revelar el poema, preguntaos: ¿qué verso llevó el texto a un lugar que nadie esperaba? Es más interesante que decidir si el poema «salió bien». Si falta una primera idea, elegid una de nuestras propuestas para poemas compartidos. Para cambiar las reglas, aquí tenéis siete juegos de poesía colaborativa.
En Rhyma cada persona también añade un verso y solo ve el anterior. El poema entero aparece tras el último turno. Puedes escribir en Mundo o invitar a tus amigos a un Círculo. Es una forma de jugar a distancia, sin un efecto demostrado sobre la creatividad. Probar Rhyma en Google Play.
La respuesta breve
Escribir en compañía puede darle al texto un giro inesperado. Cada autor aporta otra palabra, imagen u objeción. Los estudios describen ese intercambio en situaciones concretas, sobre todo en clase. La promesa de que escribir juntos nos hará más creativos va más allá de las pruebas disponibles. Aun así, puedes pasarle un verso a alguien y ver dónde cambió el rumbo del poema.
Fuentes
- Vass et al.: observación de la escritura creativa colaborativa infantil
- Rojas-Drummond et al.: creación conjunta de textos orales y escritos
- Kangasharju et al.: escribir poemas en solitario y en grupo en la escuela
- Mullen, Johnson y Salas: metaanálisis de lluvia de ideas en grupo
- DeRosa, Smith y Hantula: metaanálisis de lluvia de ideas electrónica
- Elabdali: metaanálisis de escritura colaborativa en segundas lenguas