«Escribe lo que quieras» puede ser la consigna más difícil
Qué puede cambiar una palabra obligatoria. Estudios de escritura, reglas de Oulipo y ejercicios pequeños que no prometen convertirte en un genio.
Abres un documento vacío. Puedes escribir sobre todo: el amor, el espacio, las obras del vecino. Escribes el título del documento. Después corriges el título.
Prueba otra cosa: escribe dos versos en los que aparezca un paraguas.
Ya tienes algo a lo que responder. El paraguas puede perderse, discutir con la lluvia o dimitir antes del lunes. No hace falta decidir todavía qué quieres decirle a la humanidad. Primero hay que resolver lo del paraguas.
Una pequeña restricción puede ayudar a empezar porque concreta la tarea. Es una propuesta práctica, no una garantía. La investigación ofrece motivos para probarla, pero no dice que cuantas más prohibiciones, mejor poema.
Una palabra cambia la tarea
«Escribe una felicitación original» es distinto de «escribe una con un tambor». Ya hay una conexión que buscar. Quizá los vecinos celebran el cumpleaños demasiado alto.
En el estudio de Catrinel Haught-Tromp, publicado en un número de revista de 2017, los participantes escribían breves felicitaciones rimadas. El primer experimento reunió a 64 estudiantes; se excluyeron cinco y se analizaron los datos de 59. Algunas felicitaciones debían incluir un sustantivo concreto dado y otras no.
Tres evaluadores que desconocían las condiciones y la hipótesis dieron mayores puntuaciones de creatividad a los textos con palabra obligatoria. En el segundo experimento, los participantes elegían primero sus propios sustantivos; la ventaja de esa regla adicional volvió a aparecer.
Incluso sin palabra obligatoria, había que escribir dos versos, rimar y expresar una felicitación concreta. Se comparaba una restricción adicional con su ausencia, no libertad absoluta con reglas.
Empezar no equivale a volverse más creativo
Los experimentos evaluaron textos terminados. No midieron si desaparecía el miedo a la página en blanco ni si aumentaba la creatividad cotidiana a largo plazo.
Nuestra propuesta es modesta: prueba una palabra concreta como punto de partida. No expide un carné de poeta. Por suerte, tampoco te lo pide.
Los escritores llevan tiempo inventando reglas extrañas
Oulipo, el taller francés de literatura experimental fundado en 1960 por Raymond Queneau y François Le Lionnais, exploraba la forma y las restricciones del lenguaje. La Biblioteca Nacional de Francia cuenta su historia.
La novela La Disparition de Georges Perec es un ejemplo: el original francés no contiene la letra e. Oulipo lo presenta como lipograma, un texto que omite deliberadamente una letra.
De momento nos bastan dos versos. La novela puede esperar a que nuestro paraguas acepte volver al trabajo.
La historia muestra lo que puede producir una regla voluntaria. El éxito de un libro no demuestra científicamente que esa regla ayude a todos.
No todas las restricciones ayudan
Una revisión de Acar, Tarakci y van Knippenberg de 2019 reunió 145 estudios sobre creatividad e innovación en organizaciones. Los resultados variaban: las restricciones pueden ayudar o perjudicar según su tipo y contexto.
«Incluye un paraguas» y «haz una obra maestra sin tiempo ni recursos» son situaciones diferentes. La revisión no prescribe la velada poética perfecta. Sí nos invita a no idealizar cualquier carencia o presión.
Si una regla solo te hace contar y tachar, aflójala. Nadie vendrá a retirarte el permiso de rimar.
Prueba una regla pequeña
Elige un objeto y escribe dos versos. Este es nuestro ejemplo inventado:
Hoy todos los paraguas están en huelga.
La lluvia va a trabajar sola.
No rima. La tarea trataba de un objeto y una longitud, no de todas las habilidades poéticas a la vez.
La próxima vez, deja libre la longitud y describe una mañana sin «buena» ni «mala». O pasa un verso a alguien que solo pueda continuar lo que ve. Nuestras ideas para poemas compartidos y juegos de poesía colectiva ofrecen puntos de partida.
Son propuestas de juego, no un programa de creatividad validado. Empieza con una regla y conserva el derecho a cambiarla.
En Rhyma ya limitamos unas cuantas cosas
Añades un verso, ves el último que se ha escrito y descubres el poema completo cuando termina. Con contexto limitado, el texto compartido puede ir por donde no esperabas.
Estos estudios no probaron Rhyma. No sabemos si el formato vuelve más creativa a una persona. Puedes simplemente jugar y ver qué pasa.
Hemos retirado casi todo el texto anterior. Falta saber si es un método creativo o si solo estamos omitiendo información. Al menos ahora todos los autores pueden quedarse honestamente sin respuesta a «¿qué quiso decir el autor?».
Fuentes
- Haught-Tromp (2017). The Green Eggs and Ham Hypothesis: How Constraints Facilitate Creativity.
- Acar, Tarakci & van Knippenberg (2019). Creativity and Innovation under Constraints: A Cross-Disciplinary Integrative Review.
- BnF. Oulipo.
- Oulipo. Lipogramme.